20 de abril – 1 de mayo de 2026
Tema 3: Debate sobre el tema «Garantizar la salud de los Pueblos Indígenas, incluso en el contexto de los conflictos»
Intervención presentada por:
Olinda Castrellón Sanchez
Sub‑coordinadora del Movimiento por la Defensa de los Territorios y Ecosistemas de
Bocas del Toro
Con el apoyo de:
El Centro para los Derechos Humanos Internacionales
Facultad de Derecho Pritzker de la Universidad de Northwestern
21 de abril de 2026
Sra. Presidenta y honorables miembros del panel,
Mi nombre es Olinda Castrellón Sanchez, hablo en nombre de mis hermanas y hermanos del pueblo Ngäbe quienes han habitado durante generaciones en la región que hoy en día se conoce como la provincia de Bocas del Toro en Panamá. Según la legislación panameña, estas tierras debían haber estado protegidas por el sistema de comarcas para reconocer los territorios indígenas en Panamá. Sin embargo, el Gobierno nunca delimitó nuestras tierras, lo que nos dejó expuestos a constantes amenazas de despojo.
De acuerdo con las observaciones formuladas por este Foro en sus recientes informes sobre los determinantes indígenas de la salud, este despojo de nuestras tierras ancestrales reproduce patrones centenarios de expansión colonial, discriminación y sometimiento de nuestros pueblos y nuestras tierras. Y no tendremos salud sin nuestra tierra.
Mientras que muchas personas Ngäbe en Bocas del Toro siguen resistiéndose para poder permanecer en sus tierras, otras se han visto obligadas a marcharse. Yo he visto de primera mano como:
- La construcción de la carretera Interamericana que atraviesa nuestras tierras ha dado lugar a la especulación inmobiliaria y al desplazamiento de cientos de personas que antes no necesitaban títulos de propiedad oficiales.
- Las industrias del turismo, agricultura y ganadería han acelerado estos acaparamientos de tierras, socavando así los modos de vida tradicionales.
- Los proyectos energéticos, como las represas hidroeléctricas, han destruido paisajes locales, inundado lugares sagrados y desarraigado a comunidades enteras.
- Incluso las llamadas «áreas protegidas» para la conservación ambiental han impedido a las comunidades acceder a las tierras en las que habían cultivado y cazado de forma sostenible durante generaciones.
Hoy en día, la inseguridad en la tenencia de la tierra afecta a cientos de familias Ngäbe en Bocas del Toro. Entre ellas se encuentra mi familia, la cual está compuesta en su mayoría por mujeres jefas del hogar. Mi familia ha sufrido repetidos actos de intimidación, hostigamiento y violencia para obligarnos a abandonar la tierra en la que hemos vivido durante generaciones. En 2005, nuestras casas fueron destruidas en un intento de obligarnos a abandonar nuestras tierras para dar paso a la ganadería. Nos resistimos, y reconstruimos. Pero las amenazas han continuado. Justo la semana pasada, las autoridades judiciales allanaron la casa de mi familia en un nuevo intento de desplazarnos. Nos llaman intrusos en nuestra propia tierra, y nunca sabemos lo que nos deparará el día siguiente.
Todo esto tiene graves repercusiones en nuestra salud física, mental, cultural y comunitaria. El desplazamiento socava nuestra soberanía alimentaria, ya que nos quedamos sin tierras para continuar con nuestras prácticas agrícolas tradicionales o recolectar plantas medicinales. Nuestra salud mental se ve afectada al vivir en una situación de inseguridad crónica. Nuestros hijos viven con el temor constante de que algún día, al volver de la escuela, puedan encontrar a sus familias acosadas por la policía o ver que sus hogares han sido demolidos. Y el despojo de nuestras tierras altera nuestra cosmovisión y nos impide mantener nuestras formas tradicionales de vida en armonía con la Madre Tierra.
Teniendo en cuenta esta situación, solicitamos respetuosamente al Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas que enfatice la importancia fundamental de la demarcación y la titulación de las tierras indígenas como condición previa indispensable para garantizar nuestro derecho a la salud.
Además, a la luz de las obligaciones internacionales de los Estados en materia de derechos humanos, incluidas las derivadas de los artículos 1, 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como del artículo 2 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, instamos al Foro a que resalte en sus recomendaciones finales que:
Los Estados miembros de las Naciones Unidas, incluido Panamá, deberían:
- Adoptar medidas urgentes y eficaces para poner fin al despojo y al desplazamiento de las comunidades indígenas de nuestras tierras ancestrales; y
- Garantizar a los pueblos indígenas la seguridad de la tenencia de nuestras tierras, territorios y recursos, como paso necesario para asegurar nuestra salud y bienestar físico, mental y cultural.
Gracias.
